Lo efímero con un mensaje fuerte de comunidad y sostenibilidad. En pocas palabras, este ha sido el reciente proyecto de Izaskun Chinchilla Architects en la ciudad de San Sebastián durante la última Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi Mugak/2025.
La intervención, un pabellón de carácter efímero que recibe el nombre de ‘Levedad y denuncia: el bordado como utopía en femenino’ ha logrado encauzar un gran acto de participación comunitaria desde la óptica de dos importantes principios de la Nueva Bauhaus: La sostenibilidad y lo artesanal.
Este pabellón, diseñado como un espacio ligero, abierto y adaptable, materializa una reflexión ecológica profunda sin requerir soluciones técnicas complejas. Asimismo, los materiales que le dan forma son fruto de decisiones conscientes, entre ellos, las velas de barco recicladas y los plásticos recuperados del mar que componen “la piel” del pabellón.
A la vez, no deja de ser un recordatorio de que la circularidad y la transición ecológica no son una moda, sino prácticas tangibles y necesarias que articulan, al mismo tiempo, memoria, paisaje y comunidad.
En este sentido, el proyecto se alinea con las prácticas sostenibles que ya son habituales del estudio de arquitectura, que ha desarrollado desde pórticos construidos con bicicletas recicladas hasta espacios que funcionan con materiales enteramente reutilizados, planteando así la circularidad como lenguaje y materia prima.
Artesanía como arquitectura y activismo
La propuesta de Izaskun Chinchilla también pone el foco sobre un elemento que siempre estuvo ahí, pero que rara vez fue protagonista: La artesanía tradicional. El bordado, la costura y la cestería, actividades históricamente ligadas al mundo doméstico y por ello en gran parte invisibilizadas, han actuado como actores sólidos de estructura, memoria y política.
La narración se borda, y desde esta perspectiva, este pabellón ha convertido cada hilo en un símbolo de co-creación y salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial. Se trata, en definitiva, de una elevación del oficio manual a herramienta crítica que reivindica los saberes tradicionales y la idiosincrasia local, ámbito desde el que la participación de la comunidad fomenta los cambios que son realmente efectivos.
Para enraizar todos estos objetivos, el pabellón también albergó la celebración de talleres de bordado, debates ciudadanos y proyecciones, así como, por supuesto, encuentros espontáneos entre los paseantes del Parque Alderdi Eder, que actuó como un espacio público activo.






