Tierra vegetal, traviesas de madera y perfiles metálicos. Un paseo por el Parque de Les Mamàs Belgues nos ofrece todos estos elementos que, diseñados y organizados con sumo detalle, han permitido regenerar el entorno del río Clariano, en el municipio valenciano de Ontinyent.
El proyecto recibió en 2025 el premio a la Acción Pública de La Casa de la Arquitectura, galardón al que se suma este año un nuevo reconocimiento a escala internacional. Se trata de los UIA 2030 Awards, impulsados por la Unión Internacional de Arquitectos en colaboración con ONU-Hábitat.
Sus promotores, el estudio valenciano Síntesi Arquitectes, que ha trabajado en sinergia con la administración local, autonómica y estatal, ha sido valorado por su capacidad para adaptar un espacio frente a las inundaciones, tras los incidentes que ocurrieron en 2019 durante una DANA, y que, tras el desbordamiento del río, obligaron a la evacuación de 150 personas y al rescate de otras 40.
El resultado de la propuesta, que permitió devolver a los ciudadanos su estilo de vida y bienestar, fue una solución integral basada en la adquisición de edificios, el realojo de vecinos, la consolidación del talud posterior y la ejecución del parque inundable Les Mamàs Belgues. Su diseño ha facilitado compatibilizar la renaturalización de este ecosistema con los usos de la ribera mediterránea llevados a cabo por sus vecinos, como el paseo y el juego al aire libre.
Este parque tiene un marcado trazado lineal, que enlaza con la trama urbana. Entre las intervenciones destaca la adaptación del desnivel entre la calle de la Cantereria y la plataforma elevada, que queda protegida de riadas. Se extiende también un bosque de ribera y una pradera natural atravesadas por un sendero. Los arquitectos han aprovechado un muro de mampuestos del cerramiento de una antigua industria demolida, que actúa ahora como contención. Se ha facilitado su uso también como mirador, al que se puede acceder a través de una escalera de enlace.
Así, el protagonismo de la vegetación es fundamental, pues, de hecho, todos los materiales y elementos compositivos, también pavimentos permeables y bancos poligonales, son sobrios y discretos de manera intencionada y armonizan con el ecosistema, un híbrido entre lo urbano y lo natural, que permite la convivencia y el bienestar con la dinámica fluvial.
Por todo ello, se ha convertido en un referente en soluciones sostenibles que aúna gestión del agua, adaptación climática y embellecimiento del espacio público, objetivos, que, sin duda, beben de los principios del Pacto Verde Europeo y la iniciativa NEB.









