Cornellà de Llobregat, en Barcelona, está desplegando una política activa de vivienda social que combina la sostenibilidad y el diseño con un enfoque en el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes, lo que representa los principios de la iniciativa europea Nueva Bauhaus. Se trata del Plan de Vivienda Municipal 2020-2030, que persigue facilitar el acceso de jóvenes y grupos sociales vulnerables.
Hasta hoy, y entre las viviendas sociales promovidas, destaca un edificio de 85 apartamentos situado en la Avenida de la República Argentina 21 de la localidad. Su construcción finalizó en el año 2021, a cargo del estudio catalán Peris+Toral Arquitectes.
Su diseño, basado en una estructura de madera de kilómetro cero, fue premiado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) con el Premio de Arquitectura 2021. Asimismo, y más recientemente, el Royal Institute of British Architects le otorgó el RIBA International Prize 2024. También fue finalista del premio Mies van der Rohe en su edición de 2021. El proyecto aúna calidad arquitectónica, enfoque medioambiental y optimización de recursos, así como convivencia vecinal e inclusividad, gracias a su organización en torno a un patio comunitario.
Habitaciones comunicantes. Espacio y versatilidad
La tipología del edificio se sustenta en “habitaciones comunicantes”, en lugar de pasillos. De este modo se destina toda la superficie útil a espacios habitables. Cada una de las cinco plantas de la estructura contiene 114 habitaciones conectadas entre sí en secuencia. Esta estrategia es inusual en vivienda social, y convierte un conjunto de piezas en elementos equivalentes, no reñidos por una jerarquía.
Y es que, además, no están diseñadas como dormitorio, salón o estudio, lo que evita una compartimentación rígida. Este planteamiento potencia la versatilidad, dando respuesta a familias diversas y situaciones cambiantes, como el teletrabajo, los cuidados y la convivencia intergeneracional. En este sentido, la cocina se sitúa como pieza central, lo que hace visible el trabajo doméstico y evita su relegación a un espacio secundario. Esta situación puede generar una mayor sensibilidad hacia los modelos colaborativos.
Ventilación cruzada y doble orientación
Cada vivienda cuenta con ambas, debido a que se abren simultáneamente al patio interior, que también funciona como plaza comunitaria, y a la fachada exterior. El resultado es un rendimiento ambiental superior sin sobrecoste tecnológico, gracias a la arquitectura misma.
Así, el edificio dispone de una calificación energética A y se ha conseguido reducir el consumo de energía primaria a 20 kWh/m2 al año. En este sentido, es esencial comprender la composición y revestimiento de la fachada exterior, que da a la terraza y que está recubierta por varias mallas que, al mismo tiempo, protegen de los rayos solares y aseguran la intimidad del vecindario.
Por su parte, el patio interior, con la vegetación, propicia un microclima que, de igual manera que la fachada, permite reducir varios grados la temperatura.
Tipología innovadora de vivienda social
Esta circunstancia, favorable para la sostenibilidad y el bienestar, se une a la reducción de las emisiones de CO2 gracias al uso de la madera como material principal. Todas las estancias están hechas a partir de madera de kilómetro cero del País Vasco y materiales reciclados áridos, lo que consigue reducir la huella de carbono del edificio hasta un 55% menos que un edificio equivalente convencional.
Asimismo, la madera favorece la regulación higrotérmica; la reducción del peso de la estructura y, por tanto, menos cimentación; y la reducción del tiempo de construcción. Estas características justifican el interés internacional que ha recibido, en esencia, por
- dar respuesta a necesidad contemporáneas, sociales y climáticas;
- evitar soluciones tecnológicas costosas;
- basarse en una planta muy eficiente;
- fomentar la vida comunitaria y la equidad de género;
- poder replicarse en diversos contextos urbanos.




