Menu

El CSCAE lanza una nueva iniciativa que promueve la salud a través de la arquitectura

La arquitectura influye en la forma en que vivimos, nos relacionamos y cuidamos de nuestra salud. Con esta premisa nace el proyecto Primum non nocere, impulsado por el Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España CSCAE, que busca acercar a la ciudadanía la relación entre el entorno construido y el bienestar, situando el diseño arquitectónico como una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida.

La iniciativa, financiada por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana dentro de la convocatoria de subvenciones para la difusión de la arquitectura del año 2024, propone un cambio de paradigma: dejar de entender la arquitectura únicamente como una disciplina técnica o estética para reconocerla como un elemento con un impacto directo sobre la salud física, mental y social de las personas. Es más, su propio nombre lo indica. Esta expresión latina significa «lo primero es no hacer daño», uno de los principios éticos asociados tradicionalmente a la medicina.

A partir de esta idea, el CSCAE plantea una reflexión sobre la responsabilidad de la arquitectura en la creación de entornos saludables. Refiere a la calidad de una vivienda, la existencia de espacios públicos accesibles, la presencia de zonas verdes, la iluminación natural, la ventilación y el diseño de los barrios, aspectos que condicionan la salud mental, el confort, la movilidad, las relaciones sociales o la resiliencia frente al cambio climático.

Asimismo, esta visión conecta con la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud OMS, que entiende el bienestar como un estado físico, mental y social, y sitúa el entorno construido como uno de los factores que más influyen en la calidad de vida de las personas.

 

Acercar la arquitectura a la ciudadanía

Uno de los principales objetivos de este proyecto es aumentar la cultura arquitectónica de la sociedad. Así, pretende que la ciudadanía comprenda cómo las decisiones sobre el diseño de viviendas, escuelas, calles, plazas y ciudades en general repercuten directamente en la vida cotidiana y que pueda valorar la importancia de una arquitectura de calidad como un bien de interés general.

Para ello, la iniciativa está desarrollando materiales divulgativos y herramientas educativas dirigidas tanto a estudiantes como a la población adulta. Entre las acciones previstas figuran:

  • la elaboración de una unidad didáctica que pasará a formar parte de los recursos educativos y pedagógicos de La Casa de la Arquitectura,
  • su aplicación piloto en un centro de Educación Secundaria, y
  • el desarrollo de actividades con asociaciones vecinales.

 

El CSCAE también contempla adaptar sus contenidos a diferentes realidades territoriales, desde grandes ciudades hasta pequeños municipios y áreas rurales, con el objetivo de demostrar que la relación entre arquitectura y salud afecta por igual a cualquier entorno habitado.

Esta nueva propuesta encaja con otras ya en funcionamiento. Es el caso del ciclo “Habitar salud”, gestionado junto a la Organización Médica Colegial OMC, que comenzó el pasado mes de marzo, y que reúne a arquitectos, urbanistas, médicos, investigadores y administraciones públicas para debatir cómo el entorno construido influye en la salud de las personas. También destaca la muestra expositiva de LCA denominada “Bienestar en la ciudad” y comisariada por la arquitecta Izaskun Chinchilla.

Con esta línea del trabajo que se viene desarrollando se refuerza la necesidad de dialogar sobre la relación entre arquitectura y salud. Se defiende que una buena arquitectura no solo mejora la funcionalidad de los edificios, sino que también favorece la inclusión social, reduce desigualdades, fomenta estilos de vida saludables y contribuye a construir comunidades más resilientes frente a los desafíos ambientales y demográficos. Además, y en relación con los valores NEB de la Comisión Europea, se apuesta por la divulgación efectiva de estos principios y la participación ciudadana activa.