Menu

El Monasterio de Sijena recupera su identidad histórica a través de la cerámica

El Real Monasterio de Santa María de Sijena, en Aragón, suma un nuevo capítulo en su historia gracias a una reciente actuación de rehabilitación desarrollada por los estudios Pemán y Franco Arquitectos y SEBASTIÁN Arquitectos. Sus profesionales han logrado integrar soluciones contemporáneas respetuosas en un entorno tradicional con una fuerte identidad territorial.

La base de la intervención en este monumento de más de ocho siglos de historia ha sido el uso de materiales cerámicos, de acuerdo con la arquitectura original y diferenciando con claridad las nuevas aportaciones de las estructuras existentes.

De esta forma, se han podido recuperar espacios degradados, se ha mejorado la funcionalidad del conjunto y se han reforzado sus condiciones de conservación sin alterar sus características primigenias, lo que distingue la rehabilitación como un claro ejemplo de la implementación de los valores NEB.

Concretamente se ha llevado a cabo la adecuación de la nave de dormitorios como nuevo espacio expositivo de piezas artísticas del monasterio, lo que incorpora mejoras en climatización e iluminación, y prevención ante humedades. Se han restaurado los muros y arcos existentes y se ha introducido un nuevo pavimento cerámico, que crea un espacio sobrio y de ambiente monacal que respeta el carácter medieval del monumento.

Todo este trabajo ha sido reconocido con el Primer Premio de Arquitectura de Ladrillo Hispalyt 2023-2025, el máximo reconocimiento otorgado por la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida a las mejores obras arquitectónicas realizadas con materiales cerámicos.

Asimismo, la intervención suma otro importante galardón recibido recientemente. Se trata del Premio Rehabilitación en los Premios Arquitectura 2026 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España CSCAE, que ha destacado la sutileza, el rigor técnico y la sensibilidad patrimonial de la obra realizada en este conjunto que se remonta al siglo XII. Y es que, el edificio es un elemento clave en la historia de la comunidad aragonesa.

Un relato arquitectónico de Aragón

Fue fundado en el año 1188 por la reina Sancha de Castilla, esposa del rey Alfonso II de Aragón, convirtiéndose rápidamente en uno de los centros religiosos y políticos más importantes de la Corona de Aragón. Desde sus orígenes estuvo vinculado a la Orden de San Juan de Jerusalén y fue concebido como monasterio femenino de carácter real.

Tampoco se puede dejar de mencionar su extraordinaria riqueza artística, que convirtió al monasterio en una referencia del arte medieval europeo. Sin embargo, y debido a las circunstancias propiciadas por la Guerra Civil, ya en 1936 un incendio arrasó buena parte del conjunto, especialmente las dependencias y las características pinturas murales de la Sala Capitular.

Finalmente, y desde el año 2002, se ha apostado por un ambicioso proceso de recuperación arquitectónica que, con el trabajo coordinado de estudios de arquitectura, instituciones públicas y participación ciudadana, tiene el objetivo de devolver protagonismo a este conjunto en la localidad, un proyecto de referencia en la aplicación de los principios de la iniciativa New European Bauhaus de la Comisión Europea.