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Innovación y naturaleza se encuentran en el municipio alicantino de Tibi

Más que un edificio, el Pabellón de Servicios y Alberca de Tibi, diseñado por el estudio noname29 – Alfredo Payá, es un ejercicio de integración paisajística, una manera de proyectar donde la arquitectura deja de imponerse al territorio para formar parte de él. Situado en la finca agrícola Planet Blanc, en el interior de la provincia de Alicante, el proyecto resuelve la construcción de una alberca y un pequeño pabellón de servicios vinculados tanto a la vivienda existente como a la explotación agrícola.

Sin embargo, su verdadera aportación trasciende el programa funcional, puesto que plantea una relación respetuosa entre arquitectura, naturaleza y actividad humana, haciendo del entorno el auténtico protagonista. Por sus valores, vinculados a la iniciativa New European Bauhaus de la Comisión Europea, la obra ha sido distinguida con el Premio NEB: Valores Culturales y Artísticos en los Premios Arquitectura 2026 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España CSCAE.

En la memoria presentada al CSCAE, el estudio resume esta filosofía con una declaración de intenciones: «establecer una simbiosis entre arquitectura y naturaleza, dando voz a todos los intervinientes en la construcción del paisaje». Esa idea se materializa en una obra que no busca convertirse en un objeto icónico, sino en una pieza más del territorio que la acoge. Es por eso que el pabellón, lejos de competir, adopta una escala contenida y una materialidad sencilla que dialoga con la topografía, la vegetación y los sistemas tradicionales de aprovechamiento del agua.

Así, la alberca, elemento profundamente ligado a la cultura agrícola mediterránea, recupera su valor histórico como infraestructura productiva, aunque se reinterpreta desde un lenguaje contemporáneo. De esta forma, frente a una producción marcada en ocasiones por el impacto visual, la propuesta de Alfredo Payá apuesta por la discreción y la permanencia. Así, se trata de una arquitectura que no reclama atención inmediata, sino que invita a ser descubierta a través del uso, del tiempo y de la relación cotidiana con el entorno natural.

Asimismo, la obra defiende una transición ecológica en la que la calidad del diseño y el respeto por el patrimonio natural son inseparables. En este caso, la sostenibilidad no se entiende únicamente desde parámetros energéticos o tecnológicos, sino como la capacidad de intervenir con la mínima alteración posible, reforzando las cualidades existentes del lugar, en este caso de marcado carácter rural, lo que pone en valor que la innovación también nace en estos contextos.

“Es un campo de almendros y hay también un nogal, plantado hace más de 50 años. El nogal es el eje y es el foco de la parábola que construye este recinto”. Con estas palabras del arquitecto Alfredo Payá durante la gala de premios celebrada en el Teatro Alcázar de Madrid, se resume la intención de regeneración del entorno a partir de una iniciativa que apuesta por la convivencia de naturaleza y humanidad, o dicho de otra manera, una relación sana y respetuosa entre las personas y el lugar que habitan.

Es por eso que, el Premio Nueva Bauhaus, concedido por el CSCAE reconoce mucho más que una obra bien construida: destaca una manera de diseñar donde el paisaje deja de ser el escenario para convertirse en el verdadero proyecto.