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La Borda: un hito de la vivienda cooperativa en Barcelona

Nace en Sants, en el histórico recinto fabril recuperado de Can Batlló, la primera cooperativa de viviendas construida sobre suelo público en Barcelona. Su diseño y funcionamiento ha sido premiado por dos galardones internacionales, el prestigioso Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Emergente en 2022, y, el pasado año el Premio Europeo de Vivienda Colectiva.

Recibe el nombre de La Borda y su filosofía se basa en garantizar el acceso a una vida digna y asequible, alejándose del modelo especulativo de la vivienda en el mercado convencional.

Es por eso que las personas y familias que forman parte de la cooperativa acceden a sus hogares mediante un régimen de cesión de uso, en el que valores como la convivencia y el apoyo mutuo, en línea con los principios de la economía social y feminista, prevalece sobre el valor de mercado.

Este proyecto comenzó ya en 2012 por iniciativa propia de los miembros del vecindario de la zona, quienes han participado en todas las fases, desde el diseño, hasta la construcción y gestión del edificio.

Y es que, este entorno, tradicionalmente marcado por el trabajo en la industria, cuenta con una histórica trayectoria en el desarrollo de cooperativas que buscan resolver las preocupaciones sociales y económicas de sus personas socias.

Han experimentado una colaboración estrecha con Lacol Arquitectura Cooperativa, fundada en 2014 y que ha alumbrado este proyecto autogestionado, entre otros como la Cooperativa de Viviendas La Raval que obtuvo un Premio CSCAE 2025, así como el Premio de la Casa de la Arquitectura 2025 en la categoría de “Adaptabilidad”.

La participación activa y la inclusión no son los únicos valores Nueva Bauhaus que están presentes en estas propuestas, sino que también llevan la sostenibilidad por bandera. Así, La Borda fue construida con criterios ambientales que fomentan la transición ecológica, priorizando el uso de la madera.

Estas soluciones habitacionales se caracterizan por su consumo mínimo de energía, gracias a la aplicación de técnicas innovadoras que priorizan la reutilización de materiales, y por favorecer las relaciones interpersonales y la vida comunitaria de sus habitantes con espacios comunes.

En total, el edificio cuenta con 28 viviendas de 40, 60 y 75 metros cuadrados y, entre sus espacios compartidos, que amplían el concepto tradicional de hogar, se encuentran una cocina-comedor comunitaria, lavandería, sala de cuidado y salud, huertos y espacios exteriores o semiexteriores como el patio central y las azoteas. Dichas zonas también favorecen el diseño bioclimático del edificio, a través del máximo aprovechamiento solar y la ventilación cruzada.