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La lana de 52 razas ovinas da forma a una defensa de la diversidad cultural

Uno de los propósitos de la iniciativa New European Bauhaus de la Comisión Europea este año 2026 consiste en valorar la cultura y las disciplinas artísticas por su capacidad para llevar a cabo cambios que mejoren el bienestar y la calidad de vida en los entornos construidos, urbanos y rurales.

El proyecto “Mil leches” de Asunción Molinos Gordo responde a este objetivo y se configura como un ejemplo de buenas prácticas. Y es que la artista burgalesa pone en el centro del debate cuestiones como la preservación de los saberes rurales, así como la necesidad de repensar los conceptos de identidad y pertenencia desde la diversidad y la convivencia.

Esta propuesta, que nació en 2024, ya forma parte de la primera Colección Estatal de Arte y Clima, impulsada en el marco de la I Bienal Climática de España, que se celebra por vez primera en Avilés. La Bienal es una iniciativa promovida por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el Ministerio de Cultura, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Avilés y la Fundación Atelier itd. 

Su reflexión acerca de la agricultura, la sostenibilidad y la emergencia climática también ha sido reconocida por otras instituciones como el Museo Guggenheim Bilbao y el Museo Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Madrid.

Pero, ¿en qué consiste exactamente esta iniciativa artística?

A partir de la influencia de disciplinas transversales como la antropología, la sociología y los estudios culturales, reflexiona acerca del concepto de la raza. Elabora una obra textil con lana procedente de las 52 razas ovinas reconocidas en España, lo que amplía su discurso hacia la crisis de los oficios rurales vinculados a la ganadería y la industria lanera.

«Mil Leches» reivindica el mestizaje como factor que fortalece la capacidad de adaptación y supervivencia tanto en los ecosistemas animales como en las sociedades humanas. La pureza queda relegada en favor de la pluralidad, que encaja con otros conceptos como la convivencia y la interdependencia, que la artista interpreta como esenciales para la innovación y el progreso.

Esta obra nace de una investigación desarrollada durante la residencia artística ‘Buen Vivir’ de la asociación Mutur Beltz en el Valle de Carranza, en Vizcaya, que se dedica a la conservación de la oveja de carranza, que se encuentra en peligro de extinción. Su proceso de producción también resulta singular, pues la profesional de Burgos logró reunir una tonelada de lana de todas las razas de oveja incluidas en el catálogo oficial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La complejidad de esta tarea fue considerable, puesto que muchos ganaderos ya no comercializan la lana porque su valor económico es prácticamente nulo. De esta manera, en numerosos casos, este recurso, considerado durante siglos el “oro blanco español”, termina siendo desechado o quemado.

Molinos tuvo la suerte de contar con el lavadero de lanas Mantexman, en Mota del Cuervo (Cuenca), una de las pocas infraestructuras para el lavado y tratamiento de la lana que siguen manteniendo el sector vivo y que están detrás del proyecto Wooldreamers. También contó con la colaboración de Albero i Sempere SL, empresa de fieltros especializada en fibras naturales situada en Banyeres de Mariola (Alicante).

De esta forma, el proyecto “Mil leches” demuestra cómo el arte puede convertirse en una herramienta para generar nuevas formas de pensamiento y diálogo en torno a problemáticas esenciales de la actualidad como los desafíos ambientales, la despoblación rural y la identidad colectiva. Además, la propuesta encaja con los valores NEB que buscan contribuir a la transformación de las sociedades hacia ecosistemas más sostenibles, bellos e inclusivos.