La antigua cárcel de la localidad sevillana de Marchena, construida entre finales del siglo XVI y principios del XVII, ha culminado su rehabilitación para convertirse en la futura sede del museo arqueológico municipal. El proyecto recupera un edificio histórico en desuso y lo transforma en un nuevo equipamiento cultural, combinando conservación patrimonial, eficiencia energética y mejora del entorno urbano.
El proyecto, redactado por el arquitecto Pablo Manuel Millán Millán, ha permitido recuperar 1.440 metros cuadrados correspondientes a la antigua cárcel, un casón anexo y el espacio que los conecta. La actuación ha contado con la financiación del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos (PIREP) del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, en el marco de los fondos europeos Next Generation.
Uno de los aspectos más destacados de la intervención es su comportamiento energético. Las medidas incorporadas al edificio permiten alcanzar un ahorro energético de más del 92% respecto a la situación previa. Para conseguirlo, la propuesta combina soluciones activas y pasivas, entre ellas, geotermia, recuperadores de calor, ventilación pasiva, inercia térmica y sistemas de protección solar, junto con materiales y técnicas vinculados a la arquitectura tradicional del edificio. La actuación incorpora además suelos permeables y nuevas zonas vegetales.
La estrategia arquitectónica parte de conservar y poner en valor lo existente en lugar de sustituirlo. La antigua cárcel mantiene su envolvente histórica y sus principales sistemas constructivos, mientras que las intervenciones contemporáneas se incorporan de manera diferenciada. Así, el antiguo callejón que separaba los edificios se recupera como espacio de conexión y el patio del casón anexo adquiere un nuevo papel dentro del recorrido del museo.
Por su parte, la intervención también busca extender la recuperación más allá del edificio. El nuevo equipamiento se relaciona con la plaza Miguel de Cervantes y el casco histórico, reforzando la conexión entre patrimonio, espacio público, actividad cultural y convivencia ciudadana.
Aunque las obras de rehabilitación han finalizado, el proyecto museográfico se encuentra todavía pendiente de completar. Será el encargado de definir las colecciones y el discurso expositivo del futuro museo, cuya apertura completa está prevista entre finales de 2027 y principios de 2028.
Un proyecto en línea con la NEB
La transformación de la antigua cárcel puede entenderse desde los principios de la Nueva Bauhaus Europea, que propone construir espacios más sostenibles, inclusivos y bellos, poniendo la cultura y la calidad arquitectónica al servicio de la ciudadanía, entre la que se busca reforzar el sentido de pertenencia.
El Museo Arqueológico de Marchena reúne varios de estos principios en una misma actuación: reutiliza un edificio existente, de más de cuatro siglos de antigüedad, reduce de forma significativa su consumo energético, conserva elementos de su identidad histórica y lo reabre a la ciudad con un nuevo uso público e inclusivo. La sostenibilidad se plantea, por tanto, no solo desde la incorporación de nuevas tecnologías, sino también desde la reutilización del patrimonio construido.





